Monday, November 13, 2006

El señor de los ladrillos




Me acuerdo, ahora que la están repitiendo, que en la teleserie Machos se planteaba algo así como el paradigma del post de los 7 machos. Los Mercader, todos ellos “distintos”, eran cada uno a su manera, un Macho.

Y tal como lo expresé en el post anterior ¿Si hay tanto estereotipo distinto de macho, que hace a un macho, un Macho?

Bien, hablando hace algún tiempo con mi (espero aun) amiga Witch, ella me entregó la respuesta por siglos oculta a la mayoría de los hombres y muy subjetivizada en el inconciente de las mujeres. Esta respuesta explica el por qué un Macho, si bien similar en trato, no sería el antagónico de una Bruja, nuevamente, la Bruja será tema para otro post.

¿Cual es esta esencia? Esta no radica en el trato sino en el origen de este. Un Macho cree intrínsecamente que por solo género, la mujer es no solo distinta del hombre, sino también inferior.

Y no hablo de inferior en capacidades necesariamente, sino en status. Es algo así como ese primer párrafo de “Quo Vadis” en que Seneca discute con Petronio acerca de: "¿Si la mujer tiene alma o no?".

Es esta inferioridad de status la que le confiere al Macho su poder sobre cualquier mujer. Aquí toma fuerza lo del tema del alma, pues el Macho tiene derechos sobre éstas al igual que lo tendría sobre los animales: le puede pertenecer, la puede moldear según su gusto y necesidad, le puede ordenar, la puede utilizar para su beneficio, puede premiarla o castigarla según desee y así una larga lista.

El maldito hombre como genero opresor, tras generaciones de competencia basada en la fuerza y la destreza física, logró posicionarse como ser superior por sobre toda fémina existente.

Hoy en día cuando las reglas del juego cambian y el medio de competencia es el intelecto, las mujeres comienzan a librar una batalla contra todo ser al que le cuelgue algo entre las piernas (y lo use, para lo que fue hecho, pues los gays no están dentro de los posibles torturados). Claro, pues ahora a lo menos pueden competir en igualdad de condiciones, en cuanto a capacidad, pues seguro se me indicará que las condiciones, no son aun, las mismas.

Pero, me pregunto, con cierta ironía ¿Es el hombre culpable de haber subyugado a la mujer en estos términos? ¿Hubiese la mujer actuado de manera distinta si poseyese el poder para hacerlo?

Como ejemplo tenemos a los Onas, una cultura que durante siglos fue matriarcal, ¡si matriarcal! en ella las mujeres mantenían el dominio sobre los hombres, por el solo derecho del género, gracias a: engaños y mentiras. Las mujeres por el solo hecho de serlo, heredaban al alcanzar una cierta edad, el conocimiento místico que les permitía dominar y subyugar a los hombres. En otras palabras, las Brujas dominaban a los machos. Los Machos eso si, con el tiempo se “emanciparon” y dieron vuelta la tortilla.

¿Es el hombre el culpable del mal uso y abuso del poder ostentado o será acaso una característica de la humanidad el sucumbir ante el poder del anillo?
¿Serán las Brujas entonces distintas de los Machos? ¿Son los onas acaso el único ejemplo? ¿Paso con otras culturas que antes de ser Machistas, fueron… Brujistas? ¿Será que nos gusta ver las injusticias de la vida como más injustas de lo que son, cuando nos toca el lado flaco?

Por ultimo un verso ambiguo de una canción: simple, melosa y bella, que también es de una mujer.
Como dijo Julieta Venegas: “Te pones de un humor extraño, con cada luna llena al mes”